Praga la ciudad donde el tiempo susurra leyendas

Hay ciudades que se visitan y otras que se sienten. Praga, la capital de la República Checa, pertenece a esta segunda categoría: una ciudad dorada, melancólica y profundamente romántica, donde cada calle empedrada parece guardar un secreto y cada torre observa el paso de los siglos en silencio.

Situada a orillas del río Moldava, Praga es un delicado equilibrio entre historia, arte y misterio. No en vano la llaman “la Ciudad de las Cien Torres”, aunque en realidad son muchas más.

Un breve viaje por su historia

Praga nació como asentamiento medieval y alcanzó su máximo esplendor durante el reinado de Carlos IV en el siglo XIV, cuando se convirtió en una de las capitales más importantes de Europa. Milagrosamente, gran parte de su casco histórico sobrevivió a guerras y conflictos, lo que hoy permite pasear por una ciudad prácticamente intacta.

Su pasado está marcado por reyes, alquimistas, emperadores, músicos y escritores. Aquí caminaron Kafka, Mozart y astrónomos obsesionados con descifrar el universo.

Imprescindibles que enamoran

Puente d eCArlos. Praga

Puente de Carlos

El alma de Praga. Al amanecer o al atardecer, cuando la luz se vuelve dorada, este puente gótico ofrece una de las estampas más bellas de Europa. Sus estatuas barrocas parecen custodiar los deseos de quienes lo cruzan.

Castillo de Praga

El castillo antiguo más grande del mundo. Un complejo monumental que incluye palacios, jardines y la majestuosa Catedral de San Vito, donde se coronaban los reyes de Bohemia.

Reloj Astronómico

En la Plaza de la Ciudad Vieja, este reloj medieval sigue marcando el paso del tiempo desde 1410. Cada hora, su pequeño espectáculo mecánico atrae miradas fascinadas.

Malá Strana

El barrio más romántico. Callejuelas, fachadas pastel y una atmósfera tranquila que invita a perderse sin rumbo.

Tradiciones y leyendas que viven en la ciudad

El Golem, la criatura de barro creada para proteger al gueto judío.

Los alquimistas del Callejón del Oro

Los alquimistas del Callejón del Oro, que buscaban transformar metales en oro bajo la protección del emperador Rodolfo II.

Se dice que quien toque la estatua de San Juan Nepomuceno en el Puente de Carlos, volverá algún día a Praga.

Las tradiciones checas están ligadas a la música clásica, las marionetas artesanales y las celebraciones estacionales, especialmente la Navidad y la Pascua.

Mercaditos con alma

Mercados de Navidad

Entre los más bellos de Europa. Luces cálidas, coros, puestos de madera y aroma a vino caliente especiado (svařák).

Mercados locales

Como el Mercado de Havelská, donde encontrar productos tradicionales, frutas, recuerdos y artesanía local.

Artesanía y compras con identidad

Praga es ideal para llevarse recuerdos con historia:

  • Cristal de Bohemia, famoso por su calidad y brillo.
  • Marionetas checas, coloridas y tradicionales.
  • Granates bohemios, joyas de tono rojo intenso.
  • Cerámica pintada a mano y pequeños objetos de madera.

Gastronomía: sabores cálidos y reconfortantes

Trdelník

La cocina checa es contundente y deliciosa, perfecta para los días fríos:

  • Goulash: estofado de carne con especias.
  • Svíčková: carne con salsa cremosa y arándanos.
  • Knédlíky: panecillos hervidos, inseparables de cualquier plato.
  • Trdelník: dulce tradicional, crujiente por fuera y suave por dentro.
  • Cerveza checa, considerada una de las mejores del mundo.

Cerveza checa, considerada una de las mejores del mundo.

Praga no se limita a ser visitada: se queda en la memoria. Es una ciudad para caminar despacio, para escuchar el eco de los pasos sobre la piedra, para mirar el reflejo de las torres en el Moldava y sentir que el tiempo, por un instante, se detiene.

Una ciudad perfecta para los soñadores, los románticos, una ciudad en suma para  quienes buscan belleza con profundidad y retazos de una historia no tan lejana.

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